Capellán Nacional Evangélico René Ojeda

El Gobierno ha realizado un gran trabajo para cumplir con los compromisos pactados con el Pueblo Evangélico.

El primer Capellán Nacional Evangélico a bordo del Buque Escuela Esmeralda, habla de esta nueva experiencia, de lo histórico de este avance en términos de igualdad religiosa y del gran trabajo que el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera ha realizado para dar cumplimiento a los 30 compromisos realizados con los files evangélicos de Chile.

 

La mirada general de un hecho histórico  para la Armada, la Iglesia Evangélica y Chile, contado por el primer Capellán Nacional Evangélico que es parte de la tripulación del Buque Escuela Esmeralda.

Cada año  el buque escuela Esmeralda se despide de Chile para iniciar una larga instrucción que mantendrá a estos hombre y mujeres de mar lejos de los suyos por alrededor de un año, es en esta larga travesía donde más necesitan el sustento y apoyo espiritual. El domingo 22 de abril, me preparaba para abordar el Buque escuela Esmeralda, con muchas expectativas de cumplir un sueño, no solo mío sino que de la Iglesia Evangélica en Chile, poder viajar en el buque escuela Esmeralda, sabiendo que en ese lugar, había más de 60 evangélicos entre hombres, mujeres, guardia marina, personal de planta y marinería. Muchos de ellos no estaban informados  sobre mi llegada, pero al conocernos todo se dio de una muy buena manera, surgió alegría espontanea entre todos los que allí estaban.

Recuerdo perfecto el primer servicio a bordo, fue de gran gozo para todos los presentes, no solo para los evangélicos, sino también para todos los demás quienes acudieron llamados por la curiosidad de ver qué estaba pasando,  siento de verdad que se recibió con mucho agrado mi llegada ya que reconocían en la figura del capellán evangélico la asistencia para todos quienes hasta ese entonces no tenían un apoyo espiritual abordo. Además durante el viaje observas lo importante de la misión que todos eso hombres y mujeres cumplen por su patria, notas algunas veces  que están algo lejanos o retraídos, muchos de ellos saben que durante un considerable tiempo, no verán a los suyos, y es ahí donde comienzan los primeros momentos de soledad y tristeza, ese vacío es para muchos solo llenado con el mensaje que Dios tiene para  sus vidas, es de real importancia recibirlo y atesorarlo para ese largo viaje.

Un nuevo y esperanzador camino, acompañado del gran trabajo realizado por el Gobierno.

Este es un camino nuevo que recién comienza, no solo para mí como capellán sino también para la Marina, para la Iglesia Evangélica, para  gran parte de la sociedad Chilena. Estoy impresionado  de toda la cobertura de prensa que ha recibido este hecho; ha sido observado por un gran sector del  país. He recibido comentarios en todas partes, no solo de creyentes, también de personas que me comentan que leyeron en algún diario o escucharon en alguna radio lo histórico de este “primer capellán evangélico”. Por eso debo insistir, el gobierno representado por el Presidente Sebastián Piñera, ha realizado un tremendo trabajo para cumplir con los compromisos pactados con el pueblo evangélico y una de la muestras más claras de igualdad religiosa ha sido este hecho. “el Presidente es un hombre de principios y valores cristianos, trabajó por esta iniciativa y muchos lo agradecemos profundamente” “yo creo que ni se imagina el tremendo impacto social que esto ha provocado”.

Primer culto a bordo.

En ese instante logras dimensionar lo grande de todo lo que está ocurriendo, como cristiano  siempre vi muy lejano el hecho de que un capellán evangélico estuviera en el Buque Escuela Esmeralda, pero este gobierno en un gran trabajo logró hacerlo realidad y ayudado de la buena voluntad del Comandante en jefe de la Armada Edmundo González Robles, estábamos por fin en el primer culto evangélico dentro del Buque Escuela Esmeralda. No sabíamos muy bien donde nos reuniríamos, el buque se movía muchísimo; nos ubicamos en el casino de la tripulación de marinería, estaba mi guitarra y el computador  donde están guardadas algunas alabanzas, con eso estábamos listos  para cantar y comenzar el servicio. Como no todos estaban informados de a poco comenzaron a llegar y comentar entre los demás, en pocos minutos el lugar la estaba lleno. Fue un culto bellísimo, que por cierto nunca olvidaremos, uno en donde se recalcó la importancia de hacer las cosas como Dios quiere, en cada lugar, con la familia y por supuesto en el trabajo que cada uno desempeñaba.